7.12.17

purple rain


foto de angélica




Hace poco
repasando las fotos
—¡Tengo tantas! ¡Cientos!
y en ellas siempre seremos
lo que una vez fuimos—
todas esas fotos que te hice
me di cuenta de algo: casi siempre
llevabas una prenda
de color violeta,
casi siempre;
tal vez era una chaqueta
o unos pantalones,
esa bandolera repleta de chapas
o alguno de tus pañuelos
uno de los cuales
aún guardo
como si de una reliquia se tratara.

Y me di cuenta, sí
y sonreí
por saber algo de ti
que no sabía entonces
y eso fue comparable
a pisar la nieve fresca por primera vez
porque tú y yo no hablábamos mucho de colores
aunque a menudo
agarrásemos el mundo en nuestro puño
con todos los que contiene.

Y  ahora
después de darme cuenta
de eso que no sabía entonces
cada vez que veo algo violeta
te veo a ti.
Y aunque para pensar en ti no haga falta
color alguno
me gusta
y me hace feliz
descubrir un detalle púrpura
en un cartel de la calle
en un escaparate
y en las mismas flores
que yo desde ahora santifico
y querré siempre cerca
y repito que todo esto lo he sabido
mirando fotos
como si en la distancia
dentro del inexorable olvido
aún se pueda seguir conociendo
a quién ya no está
y como si la soledad fuera algo tonto
que tal vez sí importe
a los que no amaron nunca
el color violeta.

1.12.17

esperanza

foto de maría



Quisiera conocerte
como se conocen las cosas que se tienen
cuando uno nace, como se conoce
el rostro
de padre y madre,
el sonido de mi nombre
o la cicatriz de mi mejilla;
conocerte como niño
desprovisto de la fealdad
que es la edad
y el aprendizaje impuesto.

Sí, conocerte así
habría sido la vida.
Pero ya no podrá ser.

Ahora conocerte es cosa de la torpeza,
la búsqueda de palabras
que resuelvan algún tipo de magia impostada.
Cosa de la necesidad
o de esta insuficiencia
que mitigan los árboles
y las vidas que habitan en los libros,
las vidas que pensaron otros
y en las que depositamos
las ilusiones perdidas.

Y en mitad de toda esa borrasca
de desengaño
y esfuerzo inútil
te imagino a ti
e imagino tu sueño acunado quién sabe cómo
imagino que te observo en silencio
mientras haces esa cosa tan rara
que hacen los seres humanos
que es dormir.
Imagino el imperceptible movimiento del tórax,
el silencio levemente acompañado
por la actividad pulmonar.

Y conocerte así
durmiendo juntos
compartiendo algo verdaderamente limpio
y puro
como es el sueño
pienso que es la única porción de belleza
y verdad
que queda a mi alcance
en esta vida.

Conocerte así,
porque igual
a eso aún le puedan llamar amor.

23.11.17

metodologías


foto de theresa







Pienso en ti,
acaso cada día
en ese intersticio
que a veces asoma
entre la ensoñación
y la historia impropia
-esta noche toca Jane Eyre-

Y podrías preguntar
que qué será eso
de pensar en ti
que cómo lo hago exactamente
porque seguro no lo haré
como el resto de personas que seguro
también lo harán
-pensar en ti-

Podrás creer que se trata de vez en cuando
de deletrear tu nombre
así como en voz baja
o bien imaginar el recorrido enérgico
de una pluma
al escribirlo.
-qué magníficas líneas-

Podrás creer que pensar en ti es
recorrer con mi memoria tus retratos,
uno a uno
y dentro de tus retratos,
recorrer tus facciones
y dentro de tus facciones
las estaciones
del año
-esas cejas severas de invierno,
los ojos
oscuros y almendrados
como de finales de mayo-

Tal vez me equivoco y
pensar en ti sea
reordenar el tono de tu voz para que digas
lo que no dices ni dirás
(aunque entonces ya no serías tú,
y yo lo que amaba era el pájaro*)

Me corrijo entonces y pienso
que mejor rememorar lo que alguna vez sí dijiste
lo bonito de las escuetas caricias
y si acaso cubrir la distancia que quedó entre una y otra
de ternura
y esperanza.

La esperanza porque mañana, a pesar de todo, será otro día.
Lo de la ternura,
pues porque siempre
me quemó en las manos.
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